Proyecto Hombre cumple 25 años en la provincia durante 2019, años en los que Víctor Rodríguez Maldonado, director de la entidad en Huelva, ha destacado que la agrupación “se ha ido adaptando a los cambios profundos a nivel social” que han tenido lugar en este cuarto de siglo. De esta forma, en la actualidad Proyecto Hombre lleva a cabo programas adaptativos, en los que están acogidos 35 usuarios de forma residencial.

En declaraciones a Europa Press, Rodríguez ha informado de que en estos momentos Proyecto Hombre tiene una alta demanda de perfil residencial, así el centro-residencia de la capital que oferta 39 plazas como máximo, acoge en la actualidad a 35 usuarios durante todo el año ya que cada vez hay “más dificultad de realizar un programa de acompañamiento ambulatorio“, en la que un familiar sigue de cerca todo el proceso con el afectado.

A ello se suma las características de la provincia onubense con el “déficit de transporte público” existente y que “haya zonas muy alejadas de la capital” que supone una incomodidad de desplazamiento añadida.

Los programas que se llevan a cabo se adaptan a los perfiles de cada persona más que a sustancias concretas, como ocurría en los primeros años. De esta forma, los perfiles se centran en personas con enfermedad mental y adictas, cuya porcentaje está en el 30 por ciento de los afectados por consumo de estupefacientes, y a otros perfiles como puede ser el orientado a los adolescentes con conductas disruptivas en el ambiente familiar.

“Adicciones de la vida cotidiana”

Un nuevo programa que se va a desarrollar a lo largo del 2019 y que está adaptado a las características de la vida actual es el destinado a personas que consumen medicación recetada en un principio por su médico de cabecera, pero que con el paso del tiempo hace que estas personas no puedan vivir sin esas sustancias, lo que desde la entidad llaman la “adicción de la vida cotidiana”.

Se trata de perfiles en el que es más común encontrar a mujeres de cierta edad que llevan durante muchos años tomando pastillas, ya sea para dormir o por otro motivo, entre otras situaciones.

En este programa se trabaja el reconocimiento de la adicción, ya que está “muy normalizada” en la sociedad, y se dan recursos más allá de calmar la ansiedad, entre otras cosas, para resolver los problemas que subyacen detrás de este consumo.

Actualmente, Proyecto Hombre acoge a tres personas en el programa y la idea es lograr una “coordinación” con los centros de salud y otras unidades médicas como la Unidad del Dolor, y asociaciones donde “este tipo de perfil esté más presente”, ha señalado Rodríguez.

El director ha recalcado que Proyecto Hombre es una de las pocas entidades que dan “una cobertura total en todos los servicios a las mujeres, tanto en régimen residencial como ambulatorio”, con una oferta de acceso directo a estas prestaciones dentro de la provincia de Huelva.

En cuanto al programa ambulatorio, las personas que suelen acudir al mismo son aquellas que tienen trabajo y que consumen durante el fin de semana, como en el caso del consumo de cocaína y alcohol. De esta manera, los usuarios pueden realizar su actividad laboral por la mañana y acudir al programa por la tarde, con una serie de controles y limitaciones para que la intervención sea eficaz.

Con respecto al alcohol, Rodríguez ha subrayado que “en los últimos dos años ha sido la droga principal que ha motivado la demanda de Proyecto Hombre a nivel nacional, y en Huelva ha estado también a punto de ser así”.

El director achaca esta situación a que se ha tratado de “los años más oscuros de la crisis, con personas mayores de 50 años que se han quedado en el paro o que han perdido su casa”, por lo que este tipo de consumo “se ha convertido en una forma barata de acceder a la droga”, que además está muy presente en la sociedad.

Historia

A lo largo de estos 25 años el perfil del usuario de Proyecto Hombre así como el de los familiares del mismo han cambiado de forma sustancial. Así, en la actualidad la entidad realiza programas en los que tienen una amplia cabida menores infractores por violencia en el ámbito familiar, hecho impensable cuando Proyecto Hombre abrió sus puertas en Huelva.

En esos momentos la asociación empezó con el programa base, que fue evolucionando ya que el perfil social del usuario ha cambiado junto con el de una de las figuras relevantes en el ámbito de la recuperación, la de las madres, que con los años tienen una incorporación más acentuada al mercado laboral, lo que impide que estas puedan hacer el acompañamiento ambulatorio de los hijos al centro.

Por todo ello, en 2002, fue necesario abrir el centro de acogida de forma residencial, ubicado en las inmediaciones del Hospital Infanta Elena. Paralelamente, el ‘boom’ de la droga comenzó a bajar y empezó a aparecer “una falta de interés” por acompañar y estar pendiente del afectado como ocurría en los primeros años, en los que la sociedad es más sensible a la problemática de la drogadicción.

Para el director este aparente desinterés que han constatado desde la entidad se debe en gran parte “por el cansancio que supone la droga en el ámbito familiar, porque esta arrasa a nivel económico y sobre todo a nivel emocional, ya que genera entre los familiares desconfianza e incertidumbre”.

Programa de la cocaína

Uno de los programas a los que se acogieron muchos usuarios fue el de la cocaína, que empezó a funcionar en el 2000, época en la que este estupefaciente empezaba a tomar fuerza y se daba en perfiles de personas que no tenían el autoconcepto de drogadicto, ya que se trataba de gente trabajadora, que asociaba el consumo al fin de semana.

Será en 2005 cuando Proyecto Hombre inaugura el programa Joven, orientado a adolescentes con conductas disruptivas y a su familia, lo que supone un paso adaptativo importante en cuanto a la realidad social. Se trata en este caso de un consumo problemático sin una adicción consolidada, ya que esta no se ha generado porque no ha habido tiempo suficiente.

Este trabajo orientado a jóvenes también se materializó en un programa que estuvo activo de 2008 a 2012, en el que Proyecto Hombre trató a menores de reforma, a través de la Ley del Menor, contratados por la Junta de Andalucía.